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Justicia se escribe con M

Marielos Monzón /

El mes de mayo se ha convertido en emblemático para nuestro país. El 10 de mayo de 2013 el Tribunal de Mayor Riesgo A emitió la sentencia en el juicio por genocidio contra el pueblo maya-ixil. En la madrugada de este jueves 24 de mayo, el Tribunal de Mayor Riesgo C resolvió condenar a cuatro exmilitares de alto rango por violación agravada, desaparición forzada y delitos contra los deberes contra la humanidad.

Ambas sentencias sientan un precedente fundamental para Guatemala y le devuelven a las miles de víctimas del terrorismo de Estado y a sus familias un derecho fundamental: el de la justicia. Una justicia que se escribe con M de memoria porque el olvido nunca puede ser la manera de construir futuro. Y aunque las sentencias se dictaron por hechos concretos y por delitos cometidos contra personas concretas, su alcance es colectivo.

La violencia sexual, la tortura, los vejámenes en las cárceles clandestinas y la desaparición forzada fueron prácticas recurrentes de la estrategia contrainsurgente y una decisión planificada y deliberada de los altos mandos militares contra población civil no combatiente y eso quedó probado. Ya no es solamente la verdad de la familia Molina Theissen, es una verdad jurídica establecida por un tribunal nacional.

Los militares fueron juzgados por jueces independientes, tuvieron derecho a defenderse y se les respetó su integridad. Todo muy distinto a lo que hicieron ellos con quienes consideraban “delincuentes” y a quienes negaron toda posibilidad y oportunidad de defensa, ni qué hablar de la presunción de inocencia o del debido proceso.

Esta justicia también se escribe con M de madre y de mujer. Las Molina Theissen son un ejemplo de dignidad, valentía y fortaleza. A pesar del miedo que paraliza, de la calumnia que denigra, del silencio que es el mejor cómplice del olvido y del tiempo que procura impunidad; Doña Emma, Lucrecia, Eugenia y Emma Guadalupe no se dejaron vencer y por más de 30 años lucharon para contar su verdad, para no perder la memoria y para alcanzar la justicia. Buscaron y continuarán buscando a Marco Antonio, ese muchacho de 14 años que el odio del fascismo les arrebató.

Al odio lo enfrentaron con amor, a la impunidad con perseverancia, a la ignominia con dignidad, a la mentira con verdad y al terror con valentía y compromiso. “Les devuelvo la vergüenza y el terror; no puedo deshacerme del dolor y jamás podré deshacerme del asco, pero les dejo con su odio”, les dijo Emma Guadalupe a sus victimarios en una lección de enorme humanidad.

Su lucha es la de las miles de familias que siguen sin tregua indagando por sus seres queridos; acompañando a los equipos de médicos forenses que recuperan restos de las fosas clandestinas; sometiéndose a pruebas de ADN; examinando los archivos históricos para encontrar alguna respuesta a su permanente búsqueda y para cerrar el círculo del dolor continuo que supone la incertidumbre de no saber qué pasó, qué les hicieron y dónde están sus familiares; organizándose colectivamente y luchando por la aprobación de una ley para que se instale una comisión nacional de búsqueda de personas víctimas de desaparición forzada.

También por eso es histórica esta sentencia, porque les devuelve a las y los desaparecidos la condición de personas que les quisieron arrebatar. Por eso esta sentencia también se escribe con M de Marco Antonio, a quien el Tribunal nombró fuerte y claro y quien a través de los ojos y los corazones de su mamá y sus hermanas sonrió, porque la justicia no es venganza, es justicia, y aunque tardía, llegó por fin para él y su familia.

Referencia: http://www.prensalibre.com/opinion/opinion/justicia-se-escribe-con-m




En torno a la prohibición que propone Sandra Torres

Editorial,  el Periódico /

La señora Sandra Torres, exesposa del expresidente Álvaro Colom (2008-12), expresidenciable y actual Secretaria General del partido UNE, en su cuenta de Twitter, expresó “Urge legislar para prohibir a fiscales y funcionarios de justicia participen en política partidista hasta después de 4 años de entregar el cargo. Para evitar politización de la justicia”, en una clara alusión a la posibilidad de que la ex-Fiscal General, Thelma Aldana, sea postulada como candidata presidencial en las próximas elecciones generales.

La Constitución establece que no podrán optar al cargo de Presidente o Vicepresidente de la República: 1) El caudillo ni los jefes de un golpe de Estado, revolución armada o movimiento similar, que haya alterado el orden constitucional, ni quienes como consecuencia de tales hechos asuman la Jefatura de Gobierno; 2) La persona que ejerza la Presidencia o Vicepresidencia cuando se haga la elección para dicho cargo, o que la hubiere ejercido durante cualquier tiempo dentro del período presidencial en que se celebren las elecciones; 3) Los parientes dentro de cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad del  Presidente o Vicepresidente cuando  este  último  se  encuentre ejerciendo la Presidencia, y los de las personas a que se refiere el inciso 1; 4) El que hubiese sido ministro de Estado, durante cualquier tiempo en los 6 meses anteriores a la elección; 5) Los miembros del Ejército, salvo que estén de baja o en situación de retiro por lo menos 5 años antes de la fecha de convocatoria; 6) Los ministros de cualquier religión o culto; y 7) Los magistrados del Tribunal Supremo Electoral.

Asimismo, la Constitución dispone que “la persona que haya desempeñado durante cualquier tiempo el cargo de Presidente de la República por elección popular, o quien la haya ejercido por más de 2 años en sustitución del titular, no podrá volver a desempeñarlo en ningún caso”.

Por tanto, la prohibición que sugiere Torres tendría que adicionarse forzosamente a las prohibiciones que establece la Constitución. En todo caso, la prohibición sugerida no podría incorporarse en una ley ordinaria sin modificar la Constitución de acuerdo con el procedimiento de reforma que establece la misma Carta Magna, porque sería incompatible con esta y susceptible de ser expulsada del ordenamiento jurídico.

Sin embargo, no podemos dejar de mencionar que resulta irónico que Torres proponga que se incorpore a la legislación una prohibición que impida a determinados exfuncionarios públicos optar a cargos de elección popular, cuando ella misma, a través del divorcio de su entonces marido, el expresidente Colom, pretendió, en el año 2011, que los tribunales no le aplicaran la norma constitucional que prohíbe al cónyuge del gobernante optar al cargo de Presidente.

En todo caso, hemos sostenido en este espacio editorial que Torres podría estar inhabilitada para optar al cargo de Presidente o Vicepresidente, ya que, de facto, ejerció funciones inherentes al cargo de jefe de gobierno durante la presidencia de Colom, actuaciones que son del conocimiento público.

 

Referencia: https://elperiodico.com.gt/opinion/2018/05/29/en-torno-a-la-prohibicion-que-propone-sandra-torres/




Los fallos judiciales que nos hacen llorar

Carol Zardetto /

¿Podremos abrigar la esperanza de sanar algún día el daño colectivo?

Amanecimos el miércoles con noticias del fallo en el caso Molina Theissen. Como con fallos anteriores vinculados a la guerra en Guatemala, los sentimientos son encontrados: la satisfacción que deja un acto de justicia, pero también una profunda tristeza. El daño que nos ha causado un Estado que ha irrespetado tanto y de tan diversas maneras a sus ciudadanos, se hace presente en las conciencias y nos recuerda esa confusa maraña de sentimientos tan vinculada a lo siniestro. Sentimientos viscerales y primarios, difíciles de nombrar y que se convirtieron en segunda naturaleza del guatemalteco. Emma Molina Theissen escogió bien sus palabras para hablar de esa maraña confusa: dolor, vergüenza, asco, pero sobre todo horror. Nos doblegaron por medio del horror.

Los acusados fueron hallados culpables de crímenes contra la humanidad, una expresión acuñada por los juristas. Vivir en Guatemala significa comprender de una manera particularmente clara que el daño que provocan estos crímenes es colectivo. De eso se trata: crímenes perpetrados con sistema y método en contra de toda la población. Su finalidad es el horror. Una población doblegada por el dolor y la humillación para mantenerse sumisa y obediente. Una población que el horror deshumanizó. Cumplieron bien con su misión: somos una población dañada.

Los acusados por crímenes de guerra en Guatemala, siempre recurren a la misma retórica: salvamos al país del comunismo. Esa retórica la repite todavía, ad nauseam, una parte de la sociedad guatemalteca que manotea en busca de justificación. Quizá se trata de la parte más dañada de nuestra sociedad porque permitió que esa perversión dañara su sentido de empatía y de comunidad. Debe ser insoportable vivir con uno mismo, abrigando el sentimiento de que para mantener mi propia certidumbre y seguridad, es justificable la supresión de otros seres humanos, la violación de mujeres, el asesinato de niños, la desaparición forzada.

En contraposición, las víctimas directas del horror, están hallando un camino de reparación para sus vidas y para nuestras vidas. Están saliendo de la victimización, del dominio fantasmático del miedo, para apostarle a la justicia. Iluminan así el camino de la solidaridad. Increíble que ese Estado que originó tanto mal, también pueda aportar la medicina. La voluntad política del Ministerio Público, los fiscales, los jueces, los peritos, las redes de defensores de los derechos humanos nos están ayudando a sanar. Investigar y esclarecer la verdad, confrontar a los victimarios con sus actos, aplicar una condena, se han convertido en un exorcismo desgarrador.

Personas como la familia Molina Theissen, las abuelas de Sepur Zarco, la comunidad ixil, son una reserva moral y ética para nuestra sociedad, tan urgida de líderes claros. Ojalá que podamos construir sobre su fortaleza, la nuestra. Ojalá podamos hallar el camino de la reparación colectiva.

Referencia: https://elperiodico.com.gt/opinion/2018/05/25/los-fallos-judiciales-que-nos-hacen-llorar/




Las trampas de la polarización. J. Morales et al., condenados al fracaso.

Edgar Gutiérrez / 

Cuando una sociedad se polariza “saca el cobre”. No en el sentido de exhibir sus verdaderas intenciones sino de asumir poses altisonantes, refugiándose en ghettos desde donde se funden y conspiran los bandos, porque a la vez se sienten víctimas de una conspiración. En la polarización los actores radicales adquieren centralidad y sus opiniones y directivas ensordecen al resto. Este es el más notorio síntoma de la sociedad polarizada: los marginales en épocas de distensión (considerados necios), súbitamente pasan a encabezar los regimientos.

En política la polarización es contienda entre dos bandos antagónicos, con intereses contrapuestos. La polarización erosiona severamente los amplios campos de la moderación, la sensatez, e incluso de la neutralidad como albedrío. Si la polarización es el recurso del statu quo para defender privilegios, lo lógico es que escale la confrontación fanática, hasta ataques típicos del trastorno delirante o psicótico. En su escenario cabe el método de la violencia organizada que, en este contexto, es de naturaleza política (aunque acude a estructuras de la violencia criminal).

La polarización sirve para varios fines. Es un buen distractor y una herramienta de manipulación. Cuando alcanza el clima de combustión en la sociedad, el terreno puede eventualmente ser usado para una estrategia de negociación. Significa que los radicales dejaron de ser útiles tácticamente, y quienes entienden la polarización pragmáticamente como un medio, se modulan. Guardan el cobre.

Estructuralmente Guatemala es una sociedad polarizada, pero no lo es en la coyuntura que se abrió en 2015. La sociedad de los privilegios y de la impunidad fue reaccionando progresivamente, sobre todo a partir de julio de 2016, y “sacó el cobre” del viejo arsenal de la guerra fría, montado sobre agentes clave del fundamentalismo religioso. ¿Hay polarización social cuando solo una parte de la sociedad se radicaliza, agrede, insulta y le carcome el resentimiento? No. No necesariamente.

El fenómeno observado es propio de la física (o la electromagnética, dirían los físicos) y no social o política. Quiero decir que la energía (voluntad, recursos, estrategias) se refracta. Al cabo, al desviarse o modificarse abrirá el paso a otros fenómenos sociales. Deseablemente, cultura de legalidad, carta de ciudadanía de los derechos humanos y oportunidades de crecimiento y desarrollo para millones de personas excluidos del contrato social de la República. Condición sine qua non es el cambio de actitud –voluntario o forzado por las necesidades– de las elites de los privilegios y la impunidad, fuente, ahora mismo, de la polarización.

En otras palabras, si una sociedad trata de reordenarse edificando un pilar de justicia, el statu quo saboteador comete suicidio histórico. El mundo civilizado observa que nuestro Estado fracasado empieza a levantarse sobre sus propias cenizas: no lo dejará solo ni caerá en las trampas de la polarización de un rancio statu quo ni de sus sospechosas alianzas. No minimizo los riesgos de los populismos y fanatismos que ganan poder e influencia por doquier, pero Jimmy Morales et al., están condenados a perder. Es más, el recurso de la CICIG es tan eficiente y versátil que va a inspirar mecanismos internacionales de cooperación durante las próximas décadas, en una treintena de naciones donde aún queda tejido de sociedad y vestigios de instituciones a partir de las cuales pueden ser reconstruidas. CICIG es más barato, menos invasivo y con mayores horizontes de sostenibilidad que, por ejemplo, el despliegue de Cascos Azules.

Referencia: https://elperiodico.com.gt/opinion/2018/05/24/las-trampas-de-la-polarizacion/




No solo se gana un caso, se gana país

Carolina Escobar Sarti /

Emma Molina Theissen nunca debió haber sido violada y torturada como lo fue. El niño Marco Antonio Molina Theissen nunca debió haber sido secuestrado y desaparecido por miembros del Ejército, en venganza porque su hermana había escapado del cautiverio. Las torturas y muertes nunca debieron darse, como nunca debimos vivir una guerra y un genocidio. Y en la guerra nunca debieron pasar los horrores que sucedieron, porque no es cierto que en la guerra todo se vale y allí debieron regir el Ius in Bellum y el Ius ad Bellum que norman toda guerra. Pero todo sucedió y Guatemala se rompió en pedazos.

Quedamos rotos y heridos, y el puente que unió ese pasado con nuestro presente se llamó impunidad. Hasta ayer. En la madrugada del miércoles 23 de mayo de 2018, luego de 37 años de que los hechos sucedieran y después de más de 12 horas de espera, el Tribunal C de Mayor Riesgo, presidido por el juez Pablo Xitumul, dictó sentencia por el caso Molina Theissen. Unánimemente, le dio 58 años de prisión a los generales Benedicto Lucas García, Francisco Luis Gordillo, Manuel Antonio Callejas y al especialista Hugo Zaldaña por los delitos de violación, desaparición forzada y delitos de deberes contra la humanidad. Fue un día Kawoq, según el calendario maya, y al amanecer se resolvió lo que estaba pendiente.

La sentencia emitida no solo buscó restaurar de cierta manera el pasado, tanto para la familia Molina Theissen como para tantas otras que vivieron y siguen viviendo violencias inenarrables en Guatemala. Tiene también la posibilidad de alcanzar una verdad en el presente, porque la justicia es lo único que puede pegar nuestros pedazos rotos, atravesar el puente de la impunidad y cerrar las heridas. Además, está la dimensión de lo que aporta a futuro, porque prueba que hubo un canal de inteligencia militar, cuyos oficiales fueron responsables de diseñar y cometer crímenes de lesa humanidad. Gracias al Tribunal, así con mayúscula. Queda pendiente conocer el paradero de Marco Antonio. Y no está de más recordar que en 1981, el año en que él fue secuestrado y desaparecido, hubo más de mil personas detenidas ilegalmente y desaparecidas. ¿Cuántos niños y niñas? En ese mismo año, según Gastos Militares en Guatemala: Su Impacto Fiscal y Macroeconómico: 1969-1995, de Thomas Scheetz, todos alimentamos un presupuesto de Defensa que superó a todos los gastos sociales y nos hizo más pobres, en todo sentido. Entre 1980 y 1985 “Defensa”, que no incluye Gobernación, pasó de conformar un 9.3% de gasto del Estado guatemalteco a 21%. Eso me hace pensar en el año 2018, ahora que la sentencia condenatoria se emite: Defensa acaba de comprar cuatro aviones para “misiones interinstitucionales”, por US$60 millones. Habría que cruzar este dato con las cifras del gasto social de este gobierno.

En todo momento pudo observarse que la sala donde se realizó el juicio estuvo llena de personas, principalmente acompañando a la familia Molina Theissen. Nunca dudé que era justicia lo que buscábamos y pedíamos, pero deseé que nunca hubiéramos tenido que llegar hasta allí. Tampoco dudé que toda reconciliación pasa por la verdad y la justicia, pero el agotamiento toca todas las vidas y destroza a una sociedad entera. Le apuesto a un amanecer, a un camino, a una Guatemala distinta, pero la actual duele aún mucho.

Y allí está el Pacto de Corruptos cerrando filas para sostener privilegios y defender intereses, y allí está nuestra peor crisis diplomática y política desde los 80, y allí están los migrantes guatemaltecos sin esperanza y las niñas del Hogar Virgen de la Asunción que nunca volverán. Pero la familia Molina Theissen ha cruzado el puente, y este ha quedado abierto. Gracias por la dignidad con que llevaron todo el proceso hasta el momento de la sentencia. Gracias por el olor a justicia que dejaron a su paso, a pesar de los 37 años de espera. Dicen quienes saben, que nuestra memoria es esencialmente olfativa. Así que, desde mi memoria más profunda y gracias al caso Molina Theissen, vuelvo a sentir que la justicia tiene el olor que produce la lluvia al caer sobre suelos secos, el olor a petricor. Y siento que cada vez que se hace justicia, caminamos un poco más a ser un país.

http://www.prensalibre.com/opinion/opinion/no-solo-se-gana-un-caso-se-gana-pais




Breve historia de la Educación en Quetzaltenango (Parte IX)

Francisco Roberto Gutiérrez Martínez /

Las Actas de la Municipalidad dejan entrever las dificultades que esta tuvo para disponer de recursos, pero se destaca la voluntad de los profesores.

En Acta de la Corporación Municipal fechada 30 de junio de 1840 se lee: “Noticiada la Municipalidad que los indígenas denominados Principales de esta Ciudad quieren quitar el edificio en que actualmente se da la enseñanza de instrucción primaria, comisionándose a los señores Regidores González y Escobar para que manifiesten a dichos Principales el perjuicio incalculable que va a refluir (sic) a la juventud si se lleva a cabo dicha providencia, por no tener la Municipalidad un local a propósito en donde establecerla”. Finalmente la Escuela de Primeras Letras, después de cerrarse temporalmente, se reabrió en un espacio cedido por el Cura párroco.

Como era costumbre en la época, en Acta del 30 de marzo de 1841 el responsable de la Escuela de Primeras letras, Señor Santiago Escobar: “Solicita que los exámenes de la escuela sean públicos, a efecto de que se puedan apreciar los adelantamientos de los niños”. La Municipalidad respondió estar de acuerdo. Nota: cabe destacar la importancia que se daba a la educación en esa época. Lo anterior se corrobora en Acta del 2 de julio, en la que se anota: “Informando la Comisión encargada de la Escuela de Niñas que no pudo hacerse cargo de si las alumnas han o no progresado en dicha Escuela, se convino rogar a la Señora Dolores Alarcón tenga la bondad de visitar la Escuela e informar de los progresos que note, e informar acerca del particular”.

En noviembre del mismo año 1841, el Corregidor envía a la Municipalidad los Estatutos que deben servir de regla en las Escuelas de Primeras Letras, “…elaboradas por el Presbítero Fernando Dávila y que se componen de 53 artículos. La Municipalidad, al acusar recibo al Señor Corregidor, devuelve aquel documento haciendo de él los elogios más extremados”.

Las Actas de la Municipalidad dejan entrever las dificultades que esta tuvo para disponer de recursos, pero se destaca la voluntad de los profesores, tal como se manifiesta en Acta del 25 de febrero de 1842: “El profesor Señor Valentín Escobar manifestó quedar enterado que la Municipalidad mandó cerrar la Escuela de Dibujo por la exhaustez de sus fondos, y ofrece seguir desempeñándola (la cátedra) de gratis, por lo que le mandó la Municipalidad dar las gracias”.

Pese a la “exhaustez” mencionada antes, la Municipalidad demuestra haber estado siempre al tanto de la educación, tal como se entrevé en la siguiente Acta, fechada el viernes 1 de junio de 1842: “Teniendo adquiridos reconocidos méritos el Señor Francisco Urrutia para que se le prefiera a cualquier otro para el puesto de Preceptor de la Escuela Única de niños, se acordó indicarle que si está anuente de sufrir el examen que previene el Artículo 12 de los Estatutos…”. En Acta del día 21 subsiguiente, el Señor Urrutia contesta “…que está dispuesto a sufrir el examen que se le indica, nombrándose como Sinodales para practicar el examen el Señor Párroco, el Licenciado Doroteo José Arriola y el Licenciado Miguel D. Ara”. Más tarde se indica, en otra Acta, que el Señor Urrutia aprobó el examen, por lo que se le confirma como Preceptor de la Escuela con un sueldo anual de 500 pesos.

Dos Actas del año 1843 tratan el tema educativo; una del 10 de mayo en que se informa “…que la Escuela de Primeras Letras de Niñas presentará examen el día 28, invitándose a los Señores Licenciado Doroteo José de Arriola y Teniente Consular Pascual Anguiano para que presten su valiosa cooperación sirviendo de Sinodales para dichos exámenes”. La siguiente de fecha 24 de octubre expresa: “El Señor Corregidor da cuenta de su complacencia por los adelantos que se notan en la Escuela de Niñas, y dice que las planas y bordados se han mandado a la Sociedad de Amigos del País para que sean presentados en la primera Junta General, y que así se les indique a las Preceptoras para su satisfacción”. La Sociedad de Amigos del País tenía entre sus funciones promover el desarrollo y promoción de capacidades de artesanos, artistas y emprendedores.     (Continuará…)

Referencia: https://elperiodico.com.gt/opinion/2018/05/24/breve-historia-de-la-educacion-en-quetzaltenango-parte-ix/




Non grato. Pedir disculpas.

Anabella Giracca/

 

La amenaza, apoyada por la Cancillería, de declarar non gratos a dos embajadores, en caso no obedezcan los respectivos Estados “sus deseos” de retirarlos como representantes diplomáticos, está generando más material para incrementar el desgaste irreversible del presidente y su gobierno.

Expertos han opinado ya sobre la torpeza de esta decisión. Han evaluado que si tanta animadversión siente el Presidente por esas personas, podría haber tomado rutas más pertinentes, pero con la potencial consecuencia de constituirse en una antesala al rompimiento de relaciones diplomáticas.

Lo que hay que resaltar, es que la declaratoria de una persona como no grata, bajo la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, es algo muy serio. Ciertamente, el Artículo 9 de dicha Convención, permite que “en cualquier momento, y sin tener que explicar su decisión”, un Estado puede declarar non grata a cualquier persona de un cuerpo diplomático.

En primerísimo lugar, la facultad de declarar a alguien con tan grave calificación, no es una prerrogativa de un funcionario en particular, sea este el Presidente o el Canciller de una nación.

Es salvaguarda de un Estado, que puede ser utilizada inclusive, en los casos más graves, como antesala de una declaratoria de guerra. Basta revisar las crónicas en esta materia.

Siempre, una declaratoria de esta gravedad, señala una tensión diplomática entre los Estados en cuestión. Por lo tanto, aunque no deba o tenga que explicarse las razones para declarar a un funcionario diplomático como no bienvenido, eso no quiere decir que no tenga que existir una legítima y verdadera motivación. Una de Estado y no personal. Como mínimo, el mandatario sí debe estar preparado para podérselo razonar y justificar a su propio pueblo.

De ninguna manera, entonces, la libertad de calificar a alguien como non grato, puede ser entendida como un acto arbitrario o irracional. Como se menciona, debe estar apoyada en legítimas motivaciones de Estado, y no en consideraciones personales de un mandatario de turno. ¿Qué nos queda como ciudadanos si estamos en manos de berrinches y rabietas?

No necesitamos más vergüenzas en nuestra conducta en el concierto de naciones. Un acto de humildad siempre es bueno: pedir disculpas y retirar de agenda semejantes actitudes, nos daría mucho más prestancia como Nación, que continuar por el derrotero emprendido.

Se les olvida que no son dueños, que se deben al pueblo y que están obligados a explicar sus acciones. Y ahora, ¿no quieren informar sobre el suntuoso viaje oficial a Israel? ¡Esto ya no tiene nombre!

 

Columna de opinión tomada de El Periodico
Ver texto origina: https://elperiodico.com.gt/opinion/2018/05/23/non-grato/




Medalla de aire. Maquiavelismo más narcisismo es cosa seria.

Anabella Giracca /

Demasiada insensatez. Las consecuencias de contar con un gobierno con rasgos maquiavélicos, son dignas de analizar. Se entiende por maquiavelismo a la separación de la política de la moral, o sea, una política con independencia de consideraciones éticas, ya que el fin importa más que los medios. Y al parecer, el único fin que el presidente tiene entre ceja y ceja es salir librado de su atolladero y sacar a Iván Velásquez del país, sin importar los medios que utilice.

Y si le sumamos el narcisismo, el cuadro se complica aún más. Ese rasgo de la personalidad que consiste en tener excesivo amor por sí mismo, donde la persona sobreestima sus habilidades y tiene una necesidad excesiva de admiración y afirmación. Sí, hablo de funcionarios que piensan y tratan de forma egocéntrica y anteponen sus intereses sin miramientos.

Poner la política exterior al servicio del presidente no es cualquier cosa. Aislarnos internacionalmente con tal de “quitar el agua al pez” (estrategia que tanto dolor ha causado a nuestra historia), y cercar a Iván Velásquez, nos pone en graves riesgos. Pedir a los gobiernos de Suecia y Venezuela sustituir a sus embajadores acreditados en nuestro país, sobre todo en el caso de Anders Kompass, es más que evidente. El apoyo político y financiero de Suecia a la CICIG, es agradecido por todos los que creemos que sí es posible desmontar las estructuras de terror y corrupción que continúan aferradas, hasta con las uñas, a nuestro Estado. Insólito: como no pudieron sacar al Comisionado del país, ahora pretenden sacar a quienes lo respaldan.

Trasladar nuestra embajada en Israel a Jerusalén, es otra argucia para quedar bien con Trump y dizque conseguir aliados en Washington que ahoguen y desprestigien a la CICIG; o la “estrategia” a través de la Comisión Helsinki, que pretendía congelar los fondos provenientes de Estados Unidos destinados a CICIG…

La numerosa comitiva que lo acompaña a Jerusalén, en medio de un escándalo mundial, no hace más que hacernos ver muy mal como país. No hace más que recordar aquellos tiempos. Corremos el riesgo de sufrir las tristes consecuencias de acciones incongruentes e incumplimientos con tratados y compromisos internacionales. Todo esto nos menoscaba. Nos bloquea.

Sí, un país desatendido, se hunde. La educación sufre crisis más crisis; la salud solo flota; el hambre persiste; asesinatos a líderes campesinos… Pero Narciso se engalana para colgar una medalla de aire en su chaqueta. A costa de todo y de todos.

 

Columna de opinión tomada de El Periodico
Ver texto original https://elperiodico.com.gt/opinion/2018/05/16/medalla-de-aire/




Érase una vez

Anabella Giracca /

 

Un país de papel…

“Si hubiera más políticos que supieran de poesía, y más poetas que entendieran de política, el mundo sería un lugar un poco más amigable”. Me encanta ese dicho, y lo comparto porque acá la política perdió esa humanidad sensible, abandonó su esencia, se convirtió en un costal atiborrado de intereses personales, confrontación, corrupción y vendajes. En un enredo de complotistas. La política extravió su corazón. Ya nada cuadra en este territorio tan conmocionado de volcanes, cordilleras y ríos largos. Unos le llaman caos, “algo va a pasar”. Y la verdad es que siempre se oxigena la crisis.

Quienes están llamados a garantizar la unidad, la concordia, la fraternidad, hoy se suben a su escenario para confrontar, retar, mostrar su intolerancia. Buscan aliados desesperadamente en lugar de dedicar su tiempo para lo que fueron electos: articular acciones necesarias en función del bienestar común. Y mientras tanto el hambre sigue su ruta de dolor, la muerte continúa visitando a mansalva, la pobreza permanece sentada en su silla de primera fila, la desigualdad…

¿Cómo recuperarnos? La mala política solo se puede limpiar desde la política. Desde el servicio público honorable. Desde cuadros serios, capaces y comprometidos. Pero como ciudadanos también debemos de cambiar, fiscalizar, involucrarnos y exigir colectivamente respuestas coherentes. Escoger programas y no rostros; equipos y no imágenes vacías; ideólogos y no cascarones. La política que necesitamos es una conformada por personas que jamás pierdan la vergüenza y por servidores que, al servir, jamás pierdan el respeto. Por una buena formación cívica…, ¿por qué no hacerlo?

La verdad, es que el Estado se ha desconfigurado. Se quedó sin aire. Perdimos humanidad.

El Congreso es cosa perversamente extraña, por ejemplo. Son tantos los que resultan sumándose a pactos y tratados oscuros; tantos que transan y maquinan para encontrar sus salidas a costa de todo y de todos. Un diputado se pone a hablar y generalmente no dice nada. Encima, nadie le escucha pero, después, todos están en desacuerdo. Es como si navegaran en barcos de papel en medio de una tormenta. Tan fácil hundirse.

Sin duda que la política es demasiado seria y puede ser demasiado buena como para dejarla tantas veces en manos de bandidos. Es más, la política debería ser la profesión a tiempo parcial de todo ciudadano guatemalteco. Con más poetas y menos insensibles. Con arrestos. Entusiasmo, esperanza… Y poder decir: érase una vez, un país de acero.

Columna de opinión tomada de El Periodico
Ver texto original: https://elperiodico.com.gt/opinion/2018/05/09/erase-una-vez/




Nuestro entorno noticioso es como carrusel de feria:

Cada vez un caballo distinto, pero la música es siempre la misma.

Félix Alvarado

La prensa da la sensación de estar en una ronda sin fin: por más cosas que suceden, nunca cambia nada. Cada noticia es desplazada de inmediato por otra más escandalosa.

Hace apenas dos semanas se lanzó el Frente Ciudadano contra la Corrupción y ya parece tan remoto, pues ha sucedido de todo. Para recordar lo más visible: un accidente estrepitoso en carretera, el aniversario de la catástrofe en ese que no fue ni hogar ni seguro para 41 niñas, una nueva amenaza de Jimmy Morales por quitarse de encima a Iván Velázquez y, como tapa del pomo, el alcalde sempiterno vuelto a escabullirse de la justicia, que le muerde los talones.

Por eso debemos cotejar la información y volver a las cosas más significativas. Porque, no se engañe, hay cosas que son solo entretenimiento. Como la novela del alcalde resbaloso, que ya perdió el juego, así no pase una sola noche en prisión y vocifere cada día más. Le ganaron Portillo, Pérez Molina y Colom en el camino a la cárcel. Le ganó Ríos Montt en zafarse de la justicia. Por más que alardee, arruinó su reputación.

Tratando de encontrar los parteaguas, yo vuelvo a la novedad del Frente Ciudadano contra la Corrupción. Dudará usted señalando que allí está Dionisio Gutiérrez siempre queriendo hacer el papel de bueno, pero intentemos ver un poco más lejos. Veamos el conjunto inusual de socios. Notemos la contradicción abierta entre sectores de élite, las diferencias que, como pocas veces, se le escapan al cartel del Cacif. Observemos a Felipe Bosch, ese que no ve presidentes corruptos, más que simbólicamente encaramándose tarde a la tarima.

El asunto no es banal. A los jóvenes ciudadanos que no eran nadie antes de denunciar a Pérez Molina en 2015, hoy Gutiérrez y sus pares los convidan. Con salón de hotel y video de estudio, cruasanes y café incluidos. Por resistirse a ver novedad, un grande de la academia deja su análisis en epítetos que parecen muestrario de pintura (derecha lila, izquierda rosa —solo faltan el centro malva y el reformismo cerúleo Pantone 15-4020 TCX—). El pragmatismo inusitado invita a pensar distinto, a reconocer a la élite y a la clase media urbana que descubren —o quizá admiten resignados— que sí, que tienen algo en común, aunque piensen que es solo la enfermedad de la corrupción. Esto se llama oportunidad.

Ahora la pregunta es: ¿qué toca? Lo obvio (no por ello lo fácil) es que los de la plata —como Gutiérrez— deben primero resistir sus reflejos: querer comprar actores para hacer su voluntad. Nuestra historia reciente muestra que sus instintos de clase les han servido mal en esto. Una y otra vez se equivocaron. Por ejemplo, oponiéndose a las manifestaciones contra Pérez Molina o financiando malas opciones de derecha como el MCN. Hoy necesitan apostar por experimentos en dar dinero y dejar que otros decidan sin su tutela y sin sus límites. Porque ellos necesitan democracia, pero la democracia necesita contendientes fuertes.

Más allá del show mediático del lanzamiento del frente ciudadano y de la necesaria resistencia a Morales y a sus adláteres, la élite necesita sacar lección del modelo de grandes fundaciones como Ford o Soros: donar dinero abiertamente a jóvenes líderes políticos a cambio de que se comprometan de forma medible con la transformación, no a cambio de que hagan la voluntad de los profundos bolsillos y de las timoratas intenciones de sus donantes.

Otro tanto ayudaría tomarse tiempo entre juegos de squash para instruir a sus gerentes de banco para que dejen de temer abrirle una cuenta al Movimiento Semilla o, para el caso, a cualquier otro movimiento político que se establezca como Dios manda. No por su persuasión política, sino porque necesitamos un sistema político financiable, transparente y diverso.

Nosotros, y también Dionisio Gutiérrez, debemos entender que es bonito estar en la tele, pero que no se trata de que él sea candidato. Se trata de que, cuando la derecha necesite dinero, no solo vaya con Dionisio. Y que cuando la izquierda necesite dinero, no tenga que ser con los socorridos suecos, ya que en Guatemala nomás encuentran cobardes y tacaños.

Así que, sacudidas ya las migas de cruasán de la chaqueta y antes de volver a los afanes del pollo, la harina, las tiendas o la electricidad, conviene reconocer que hoy la mayor contribución de la élite a la democracia será financiarla, no dirigirla.

Columna de opinión tomada de Plaza Pública
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